Manolo Royo

Showman, humorista, imitador

Manolo Royo es de esos artistas que se sienten más cómodos actuando ante 100 personas, que delante de una cámara, donde misteriosamente se esconden millones de miradas que el artista no puede sentir. Pero también ocurre lo mismo en el caso contrario. A Manolo Royo, como a casi cualquier artista, se le tiene que sentir en directo. Entonces es cuando se le disfruta de verdad. Su espectáculo es tan sencillo como complicado. No existe más decorado que un micrófono, un taburete y su voz. Y nada más complicado que ir llenando ese vacío escenario de una hora de humor, canciones e improvisación. El secreto de su espectáculo: improvisación, humor directo y complicidad con el público.

 La sensación de que para reírse y pasárselo bien debe ser a condición de soltar por la boca una sarta de palabras soeces, chascarrillos de mal gusto e insultos directos a personajes conocidos, se pierde al presenciar la actuación de Manolo Royo, muy conocido del público en general por sus actuaciones. Lo único que ocurre es que los espectadores no paran de reírse y sólo con contar chistes y anécdotas banales, que provocan, a la vez, la evasión de la mente de los muchos problemas que afectan a la vida diaria del ciudadano. Y además, Manolo Royo canta, y lo hace muy bien. Imita en voz y estilo a otros intérpretes de reconocida solvencia, que van desde Julio Iglesias a Plácido Domingo, pasando por Alberto Cortez, Joan Manuel Serrat, Sergio Dalma o Dyango, aunque por estilo y potencia bien podría ser él mismo quien pusiera su voz sin imitaciones.

 





Manolo Royo Clicar para ampliar imagen